Dibujante de garabatos

Los garabatos consumen las hojas en blanco. Las venas se ahorcan con cada exaltado movimiento que persigue una idea como a fuegos vanidosos. Como fantasmas traviesos que desaparecen y ríen, los pensamientos pierden hilo. Ella nunca supo dibujar y los garabatos se apilaban en el lugar. No disponía de la habilidad para enmarcar el cuerpo del crimen que desangró ese charco de tinta. Necesitaba salvarse de la madrugada porque el sueño la iba a despertar. Dibujaba trazando palabras de las que se cansaron todos de oírle pronunciar.  No entendía que sólo las hojas de clase tenían renglón y hablaba trazando la línea debajo de sus palabras. Su voz monótona desviaba la atención de su cara enfadada, monstruosa cuando no reposaba en el silencio. Pero conocía esta situación del insomnio y por eso buscaba a través de las madrugadas. Aunque aún se ataba a su cuerpo y sus párpados la hundían al sueño, ella confiaba en que más allá del desvelo brillaría la luz al otro lado y podría cruzar a donde no le pesaría el cuerpo y sus fantasías serían de su misma materia. Allí no hacía falta dormir para flotar entre sueños.

Comentarios

3 comentarios:

  1. "No hacía falta dormir para flotar entre sueños" Muy bueno, me encantó.

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno, es hermoso, creo que me identifique u poco, porque yo soy de esas que estan en clases y pasan las hojas del cuarderno y comienza a dibujar cualquier garabato.
    Besos<3

    ResponderEliminar