22 de enero de 2015

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17:42 7 Comentarios
 
Empecé como se empieza todo: con un poco de miedo, mordiendo mis labios y apretando los dientes. Conociendo lo desconocido y desconociendo lo conocido. Nadie me había preguntado cómo me sentía, existe una gran diferencia entre cómo estás y cómo te sientes. A veces me abrazo como si yo fuese el único mundo existente, a pesar de ser yo quien lo esté destruyendo a la vez. Decimos amar ciertas cosas cuando las estamos perdiendo, o cuando las estamos destruyendo. Si algo he aprendido es que a nadie le gusta sentir que está perdiendo lo poco que tiene. “No pienses demasiado”, me dices mientras tanto. “Esto es un juego de vida o muerte”, te digo mientras te doy un beso de despedida.
''Quizás necesito que alguien que me abrace fuerte, muy fuerte, mientras se escucha a lo lejos el derrumbe de todo. Y que no quiera soltarme nunca, porque ya habré creado un hogar en sus brazos.''

15 de enero de 2015

Hablo de

19:00 10 Comentarios
 


Hablo de perder la razón al conocerte. Hablo de aprender a querernos, valorarnos. Hablo de perderme en tus pupilas y salvarme entre tus brazos. Hablo de buscar esas constelaciones llamadas lunares de tu espalda. Hablo de besarte la sonrisa. Hablo de saber que no hay miedo que valga cuando se trata de ti. Hablo de ser Roma para que todos los caminos te lleven a mi. Hablo de no saber lo que necesitaba sonreír y que tú fueses el motivo. Hablo de dejame respirar a través de tus suspiros, que la vida se ve más bonita si la respiro contigo. Hablo de saber que solo me hace falta oír tu voz para saber que todo irá bien. Hablo de que un beso es la cura para todas las heridas. Hablo de echarte de menos a cada segundo. Hablo de que no sabes lo mucho que llego a necesitarte. Hablo de despedirme de ti y seguir hablando porque no puedes dejar de hacerlo. Hablo de perder el norte, el sur y la brújula entera contigo. Hablo de quedarme. Hablo de ti y de mi. Hablo de un nosotros.
'Que conoces a mil personas pero solo una te marca.'

10 de enero de 2015

Mis heridas

11:34 5 Comentarios

De tantas veces que nos han disparado en la vida, ahora traemos una pistola con nosotros por si alguien quiere dispararnos, para que así nosotros seamos los primeros en apretar el gatillo. En defensa propia diremos que fue porque le entregamos todo lo que poseíamos y después terminó haciéndonos daño más del que podríamos soportar con los secretos que le contamos. Porque así como hay gente que te hace llorar riendo, también está la que te clava los cuchillos cuando estás de espalda mientras te sonríe. Pienso que la mayor culpa es de nosotros por haber confiado demasiado en alguien que nos dibujó tantas cosas en el cielo, que terminaron siendo falsas. Es que cuando quieres a alguien con cada parte de ti, los errores más pequeños duelen como si fuesen del mismo tamaño del cariño. Tan fácil viene, tan fácil se va, aunque bueno sería que se fuera como vino: sin nada, pero se lleva todo y deja un montón de heridas que nos tomará años sanar, porque son tan profundas que no basta curarlas para que cicatricen, hace falta mucho tiempo.