26 de julio de 2015

Primer torneo de caricias

23:51 9 Comentarios

Tres, dos, uno, ya. Comienza el torneo de las caricias. La mano pequeñita coge ventaja y se adelanta. Llega a la cara del oponente. Gana el primer asalto. Segunda ronda. Tres, dos, uno. Ahora la mano grande coge ventaja y llega a la espalda del contrario. Gana. Empate. Última ronda. Tres, dos uno. Ambos oponentes mueven la mano a la vez y, casualmente, la dejan en el mismo lugar. La mano pequeñita reposa en el hombro del contrario y viceversa. ¿Y ahora? Empate a dos. Necesitan desempatar definitivamente. Y no, ninguno dejará que gane el otro, la recompensa es demasiado buena. Piensan en otra batalla totalmente diferente que se pueda realizar, de esta forma con tan solo un asalto sabrán el ganador. Ya la tienen; palabras bonitas. El objetivo es obvio, quien diga la frase más bonita gana el asalto y la recompensa. Se conceden diez minutos para que cada oponente piense bien la frase. Finalmente él, también conocido como la mano grande comienza. Su frase es: Cuando me acaricias se detiene el mundo. Ahora le toca el turno a ella. Su frase es: Quiero ser la escoba que barra la tristeza en tu vida. Bien, ambos torneos han acabado y ahora es turno de que el público elija su favorita. En cinco minutos sabremos los resultados. Enseguida volvemos.
¿Y vosotras? ¿Quién creéis que merece ganar? 

19 de julio de 2015

Veintisiete paracaídas de emergencia

22:54 18 Comentarios


De vez en cuando es necesario romper la monotonía y dejar que alguien ponga tu mundo patas arriba. Que el cielo también tiene derecho a besarnos los pies y el suelo a que lo acariciemos con nuestras manos. Deja la cordura a un lado y pierde el control porque créeme que no la echarás de menos, al menos durante unas horas. No tengas miedo porque con él no llegarás a ninguna parte. Si te equivocas recuerda que todavía tienes veintiséis puertas de emergencia con sus respectivos paracaídas; El primero es de un azul intenso. Lo llaman A. A de arriesgarse. El segundo es de color blanco. Lo llaman B. B de bailar. El tercero es de color ceniza. Lo llaman C. C de caerse. El cuarto es dorado. Lo llaman D. D de decidir. El quinto es de color esmeralda. Lo llaman E. E de esperanza. El sexto es de color fucsia. Lo llaman F. F de fuerza. El séptimo es de color gris. Lo llaman G. G de ganar. El octavo es de color hueso. Lo llaman H. H de héroe. El noveno es de color índigo. Lo llaman I. I de ignorar. El décimo es de color jade. Lo llaman J. J de jugar. El undécimo es de color kiwi. Lo llaman K. K de kilometrar, de contar la distancia recorrida. El duodécimo es de color lima. Lo llaman L. L de libertad. El decimotercero es morado. Lo llaman M. M de magia. El decimocuarto es naranja. Lo llaman N. N de nada, de que nadie pueda pararte. El decimoquinto es de color invisible. Lo llaman Ñ. Ñ de ñoñerías. El decimosexto es oro. Lo llaman O. O de original. El decimoséptimo es de color plateado. Lo llaman P. P de perfección. El decimoctavo es de color quercitron. Lo llaman Q. Q de querer. El decimonoveno es rojo. Lo llaman R. R de reacción. El vigésimo es de color salmón. Lo llaman S. S de sentimiento. El vigésimo primero es turquesa. Lo llaman T. T de trabajo. El vigésimo segundo es de color ultravioleta. Lo llaman U. U de usar. El vigésimo tercero es de color verde. Lo llaman V. V de volar. El vigésimo cuarto es de color wisteria. Lo llaman W. W de Walkie-Talkie, para cuando falla la comunicación y necesitamos una pequeña ayuda. El vigésimo quinto es xántico. Lo llaman X. X de xilófono, ese instrumento que pone la banda sonora en tu vida. El vigésimo sexto es de color yodo. Lo llaman Y. Y de yuxtaponerse. El vigésimo séptimo y último es de color zafiro. Lo llaman Z. Z de zarpar.

8 de julio de 2015

Quiéreme como nadie

12:22 6 Comentarios

Hoy somos tu y yo, borra lo que sobra. Míranos en el espejo, brillamos. Una tarde, dos personas y una realidad; somos tan capaces de hacer locuras... Soy fuego, solo tienes que encenderme. Estoy sentada esperando a que rompas mi esquema sobre la cordura. Cógeme la mano, apriétame bien fuerte, necesito sentirte, quizá más que nunca. Aprovechemos esto que tanto hemos esperado, lo demás, lo demás me da igual. Estamos en el centro de nuestro mundo y no puedo evitar pensar en lo perfecto de esta vida. Hoy quiero dormir solo contigo, créeme. Quiéreme. Simplemente hazlo.

Sé que me deseas pero déjalo que fluya. También sabes que si te deseo es por culpa tuya. Quiero dejar en ti la marca de mis uñas entre otras cosas. Dime qué me has hecho, ya no soy la misma desde que un día, por casualidad o no, descubriste mi oreja y te hiciste con ella. No salgo del bucle recordando ese momento. Tampoco puedo evitar pensar es un recuerdo de una tarde más, fugaz, aunque increíble para mí.

1 de julio de 2015

Te necesito como el aire para respirar

20:15 12 Comentarios


Eres como un suspiro que arrastra mis pensamientos. Eres como el mar enfurecido de pasión donde tus labios entrometidos me besan con decisión. El calor de tu cuerpo transporta mis deseos de quererte como nadie. Tu piel, tu cara y tus manos me impresionan al soñarte. Quiero ser tuya hasta el último suspiro y perderme en tus fantasías. Siento un calor increíble haciendo más sensible cada rincón de tu piel. Necesito de tus caricias tanto como de tus besos y acariciarte despacito de la forma que tanto anhelo. Sentir como te estremeces mientras recorro despacito cada curva a besos es una de las mejores sensaciones que conozco. Por eso no poder disfrutarte cada día me consume y ansio respirar el mismo aire y consumirnos en el mismo fuego, disfrutar de lo imposible.