24 de agosto de 2015

Insomnio con tu nombre

13:04 8 Comentarios
No he hecho la cama en todo el día porque no he dormido pensando en arrojarme a tus brazos, aunque no pueda pasar de la aventura apasionada de tener tu cuerpo cerca del mío. Te he besado después de besarte. He seguido la senda de lunares que salpican tu espalda. He conocido tus intenciones pícaras que tientan cada vez más a no apartarme de ti. He pintado de estrellas el día y de soles la noche para decir al dormir buenos días. Te he dicho que te deseo y que te daría un beso de tenerte cerca y no por whatsapp. Te he encontrado casualmente bajo las sábanas. He cambiado la cama de sitio a base de cariños. He sudado y bebido, así sucesivamente. Te he querido, y sigo haciéndolo. He vivido, ahora... víveme tú, sin miedo, que sea una vida o una hora. Toma el sentido y siente lo que llevo dentro como yo lo he sentido todos estos meses.

Hace unos días...
Me encantaría decirte todo lo que te quiero, y que mejor sitio que aquí, susurrándotelo al oído.
Quizá no te hayas dado cuenta de cómo has cambiado mi vida a lo largo de estos meses. Esto empezó siendo como un juego, una forma de divertirnos y pasar un buen rato pero... poco a poco se ha convertido en una necesidad. La necesidad de verte, tocarte, sentirte cerca cada día. Puedes pensar que exagero, pero no lo hago. Ahora mismo me sería muy difícil vivir sin ti. Sin estos ojos, esta carita,  tus piernas... Ese cariño que me das cada vez que estamos juntos, esas caricias... Espero que este precioso sueño no se acabe nunca.
Y es que no buscaba enamorarme, pero como bien dices, no somos de piedra, y creo que lo estoy haciendo. Eso me asusta, pero no puedo controlar mis sentimientos.
Imagínate todo lo que te quiero.


11 de agosto de 2015

Remember me

18:04 10 Comentarios

En este mundo tenemos la suerte de encontrar cosas muy bonitas, como ciudades, paisajes, monumentos y personas, como tú.
Me resulta difícil no poder sentirte cada día, por eso te pido que me beses y me abraces cuando nos veamos, como si fuera el último día, como la última vez que lo hicimos refugiados de la lluvia. Yo prometo traerte mil y una locuras para hacerte sonreír. Ríete pero bésame. Abrázame. Déjame rozar tu piel y excítame para así poder escribir una historia en la que junto con la cama fuéramos los protagonistas. No haría falta mirarnos porque en la oscuridad de una habitación nuestras manos se leerían en braille. Te besaría con los ojos cerrados porque no soportaría ver cómo te marchas de nuevo, aunque eso es algo a lo que ya me enfrento y creéme, me resultan muy duras nuestras despedidas temporales. Para que lo entiendas te voy a poner un ejemplo; sabes lo que me encanta el chocolate y todas esas mierdas deliciosas como sueles llamarlas tú así que una despedida es como estar comiendo todo el día y de pronto ver que todo desaparece.
Quizá acostumbrarse a una persona no sea del todo sano pero quiero que me abraces y me beses. Quiero que me recuerdes, sin dejar de sonreír.

4 de agosto de 2015

¿Te cuento un secreto?

12:13 6 Comentarios
¿Sabes que seis meses después todavía logras ponerme nerviosa? Es una sensación que tengo cada vez que te acercas y me abrazas, o con cada besito que me das. ¿Quieres saber otro? ¿Sabes que cuando nos despedimos me giro siempre para verte caminar? No me gusta y me encanta a la vez. Por un lado, te veo ir despreocupado, con tu perfección a cuestas, y pienso "es mío", con todo el orgullo que puedas imaginarte. Pero por otro, es la demostración de tu distanciamiento. No soporto ver cómo te alejas poco a poco mientras yo voy en la dirección opuesta. ¿Te cuento otro? Siempre que llego a casa me huelo las manos en busca de algún rastro de tu olor. Me encanta encogerme en la cama, sí, como cuando me ves dormir, y descansar con los dedos pegados en mi cara con la única intención de imaginarte más cerca, a mi lado. ¿Te cuento el último? Cuando no estamos juntos te echo muchísimo de menos; tanto, que intento creer que estás ahí y casi puedo notar tus labios en mi boca. Definitivamente eres el poquito de luz que entra por la ventana de mi habitación oscura. La última pizca de esperanza en mí, mi fuente de sonrisas.