28 de octubre de 2015

Cuestión de sinceridad

14:28 16 Comentarios
Tengo miedo. Sí, lo reconozco. Sabes que me cuesta reconocer las cosas cuando se tratan de miedos que me afectan. Pero cuando una persona te importa haces hasta lo imposible por ella, y eso es, precisamente, lo que intento hacer por ti. Puestos a hablar sobre miedos debo reconocer que me cuesta la vida admitir que te echo de menos, pero no porque no lo sienta, de hecho diría que lo siento demasiado, pero me asusta esa adicción a la que puedo llegar por ti. No quiero llegar al éxtasis y cortar radicalmente con todo aunque, joder, contigo me importa bien poco ser débil unos segundos.
Todavía me parece increíble la forma en la que empezó todo esto, inesperadamente, como ocurren las mejores cosas. Creo que esa es la esencia de la vida.  Apareció sin quererlo ni esperarlo, pero muy bien recibido. Un amor que comienza como un juego y se convierte en una realidad como la vida misma.  Recuerdo el miedo que tenías a que te abandonara en eso pienso igual pero sobre ti y me fuese con otro chico, lo que no sabes es que, existiendo tú, no hay chico que me valga. Eres tan distinto al resto... Y tú preguntándote por qué quiero estar contigo, por qué alguien cómo yo se fijaría en alguien como tú.


Porque todos tenemos una historia, y tú eres la mía.



17 de octubre de 2015

El comienzo del desastre

15:47 2 Comentarios
Recuerdo que cuando le conocí no habían pasado ni cinco minutos cuando ya me había empezado a gustar de 20 maneras distintas. Él no me quiso tan de prisa, lo hizo poco a poco y por cosas absurdas que definían quien era. No sé, supongo que el truco está en mirar a alguien a los ojos y tenerlo todo claro aunque no te des cuenta al momento. Yo lo hice en una de esas noches inolvidables con alcohol y locura en sangre. En uno de esos encuentros en los que se para el tiempo y podría cogerse con la mano la magia que se desprende. Con la química que recorrió todo mi cuerpo en cuanto respiré su perfume y las batallas que tuve con mi subconsciente para que no actuase por mi.  Me abraza y me aprieta con delicadeza contra él y siento que, a pesar de todo lo grande que es, se refugia en mí. Y es que en el fondo, todos necesitamos refugiarnos en una persona.

«Tenía un montón de respuestas, pero a él siempre le interesaron más las preguntas, esas que yo nunca sería capaz de hacerle.»