26 de noviembre de 2015

Mi (querido) diario

16:23 4 Comentarios
Hoy es un día de estar en casa con la manta y un chocolate caliente. Hoy es un día de escribir. Escribir secretos. Escribir cosas que nunca seré capaz de decirle. Cosas que se quedarán guardadas aquí. Siempre dicen verba volant, scripta manent (las palabras vuelan, lo escrito permanece) y quizá por eso me guste más conservarlo aquí.

Nunca había sentido tanto miedo de perder a alguien, hasta que le conocí. También es cierto que nunca había sentido algo así, ni siquiera algo parecido, quizá suene muy tópico pero es la realidad. Le elegí porque sin conocerle sabía que me iba a hacer feliz como nadie, y que poco me equivoqué. Esto va mas allá de las típicas mariposas o esos nervios tontos, es un vértigo del presente, un presente en el que no importa el pasado o el futuro, solo nosotros. Ahora. 
Cada día, se acerca despacio y me pierdo en sus ruinas, en sus sábanas, quiero decir. Son bonitas, incluso más que las de Roma, y ya es decir. Enamora con sus ojos color otoño y da frío, pero para tenerle cerca. Me enciende el cuerpo, revoluciona mis neuronas y acelera mi corazón. Caos. Desastre. Huracán. Se acerca tanto que le oigo respirar y decirme que se queda, que no es de los que se van.

Necesito un canto, un canto de resistencia susurrado al oído para vencer al miedo y poder decirle, por fin, que le quiero.

11 de noviembre de 2015

Ni tú sin mí, ni yo sin ti

22:56 6 Comentarios
Daría cualquier cosa por hacer nuestro sueño realidad; vivir en Londres, visitar el London Eye o el Big Ben y sacarnos esas fotos tan bonitas que todos hemos visto alguna que otra vez por Internet. Competir con las ruinas para ver quien sobrevive más tiempo, si ellas o nuestro cariño. Pasear y perdernos por los parques más verdes jamás vistos. Visitar museos y conocer su historia como nosotros conocemos la nuestra. Quedarnos en casa el típico día nevado con una película, una manta y la compañía del otro. Hacer costumbre el Starbucks, el estadio de Wembley o las tiendas Macy's. Ver la cantidad de disfraces en forma de luces que iluminan las calles en Navidad...
Y si no podemos ir a Londres, siempre nos quedará España.