22 de diciembre de 2015

Llamémosle él

19:52 8 Comentarios
                          Entre tantas
                          niñas me elegiste
                          a mí. Destino o suerte...
                          mírame, bésame, abrázame
                          o piérdete en mis ojos color otoño,
                          risueños desde que apareciste dispuesto
                          a cambiarme el mundo o la vida, no sé, ya que
                          después de ti ya no conozco salida. Tonta enamorada
                          ayer hoy y mañana. Enamorada, mi amor, mi vida, mi todo.|

Basta que digas que no harás o pensarás algo para que venga una persona y te rompa todos los esquemas que equilibran tu vida. En mi caso llamémosle élÉl me enamoró, desconozco si queriendo o sin querer pero lo hizo. Y reconozco que fue una de las mejores cosas del año, y de mi vida.
Recuerdo que en el pasado tenía una guerra abierta con mi subconsciente. Nerea no te enamores, me decía él y yo, cabezota desde nacimiento, lo hice o me lo hizo sentir. Pero, joder, menos mal que lo hice...

12 de diciembre de 2015

Tú. Yo. Nosotros

15:02 12 Comentarios
Tú, tú y más tú. Siempre tú. Podrías intentar ser menos egoísta y no invadir mis sueños, o mi vida. Podrías limitarte a aparecer solo en los momentos de melancolía o aburrimiento, pero no. Podrías dejar de volverme loca con cada paso que das, con cada hecho que haces o con cada palabra que escucho de ti. Pero no. Miento. No, no podrías. No podrías dejar de enamorarme más. Y no puedo culparte, yo sola he caído en esta espiral de amor, obsesión, locura y pasión. Aunque no me arrepiento.
Tonta enamorada. Tonta tomate. Tonta yo. Tonta pero feliz... Feliz como nunca. Feliz por tenerte. Feliz por hacerme feliz. Y así soy yo, un desastre aprendiz de persona, un caos lleno de alegría. Por ti. Por mí. Por nosotros.
Yo era ruinas. Un día me rompieron en mil pedazos y pensé que jamás volvería a ser yo, que jamás volvería a sentirme completa. Era como ese puzzle incompleto el cual la gente olvidaba en un rincón del armario. Pero por alguna razón apareciste y me cambiaste completamente. Me devolviste la ilusión por estar enamorada, por ser aquella persona romántica en peligro de extinción.

¿Es posible que las casualidades marquen un antes y un después en tu vida?



PD: Hablando con una persona se me ocurrió la idea de subir la anterior entrada a Wattpad y así lo hice. Es una novela romántica basada en hechos reales, ya cuenta con dos capítulos e intento actualizar a menudo. Mi usuario es Nerea_X por si alguien quiere echarle un ojo y seguirme (click aquí)

3 de diciembre de 2015

3 de diciembre de 2018

21:24 4 Comentarios
Pisamos diciembre. Frío, luces, nieve, regalos, comidas y cenas, muñecos de nieve, abetos, bufandas, guantes y gorros, familia, vacaciones y... él en el salón con una manta esperándola.

3 de diciembre, Londres

—Cariño, ven. 
—No puedes vivir sin mí, ¿verdad? 
—No. —Ella tampoco.
Nerea vuelve a la cocina, coge su chocolate caliente y regresa al salón donde la espera su chico.
—Mira que eres golosa... 
—¿Y a que chica no le gusta el chocolate? —Bebe un sorbo y se mancha la nariz.
—Tonta te has manchado, que desastre eres.  —Le limpia la nariz con un besito.
—¿Sabes que eres muy mala persona? Pero yo te quiero.
—¿Soy mala persona? ¿Por limpiarte con un besito? Pues ya no lo hago más.
—Noooo. No seas así, sabes que me encantan tus besitos, son muy dulces.
La besa de nuevo, esta vez en los labios. Su chico se levanta y vuelve con un álbum de fotos. A Nerea le hacía ilusión completar un álbum aunque ahora no sea tan guay.
—¿Que haces con eso?
—Verlo, ¿no puedo?
—Sí... Claro que puedes. 
Apoyada en su hombro derecho comienzan a observar el álbum en el que se encuentran muchísimas fotos besándose, abrazándose, haciendo los tontos... Pero a Nerea le sorprende una foto que hay en las últimas páginas y que no recuerda haberla visto antes.
—¿Y esto? —Señala la foto desconocida.
—Ah... Eso... Es que no pude evitarlo. Te vi tan dulce dormida que no me pude resistir y te hice la foto.
Y ella hace sus característicos pucheros que a él le encantan.
—Me encantas, cada día más. —Le susurra a Nerea al oído.
—Tú me encantas más.
—¡No empieces!
—Vaaaale, vaaale.
Ambos se quedan mirando la tele pensando, sin saberlo, en aquel 1 de febrero en el que sus vidas cambiaron para siempre.