24 de mayo de 2016

Grande

18:40 12 Comentarios
Pupilas dilatadas que se sonrojan y sonríen. Yo transparente y él imposible de describir. Recuerdo su mirada y sus ojos marrones. Recuerdo cómo los clava en mí y yo le pido que no me mire más, pero que por favor no mire a nadie más de la forma en que me mira a mí.
Vivir con el miedo aferrado al cuerpo se ha vuelto costumbre. No me hago la idea de despedirnos. No quiero que se vaya, no quiero que se acabe, no quiero que nos olvidemos...
Y es que cada vez que me atrapa con sus fuertes brazos,  junto con mi cara de enamorada y mis brazos enlazados a su cuello, hacen que me sienta inmensamente grande a pesar de mi metro sesenta.


8 de mayo de 2016

Dos tormentas desastres

0:51 8 Comentarios
Todas las noches se repite la misma historia. La oscuridad me susurra que pronto volverás, me entristezco a medida que la noche avanza y no consigo apartar la vista de la ventana con la esperanza de que, algún día, aparezcas. Y yo pensando cual niña pequeña en que ojalá fuera ese. Y que me toques, me hagas sentir, y me digas que vienes para quedarte, para siempre. Ilusa.
Que cada vez que te pienso se vuelven a disparar las balas. Tú quien dispara y yo quien se queda quieta. Masoca yo, que todavía guardo en el cajón el arma con la que me disparaste. Desde entonces muero en cada suspiro, latido y pensar.
Sé que me quieres, por eso espero no pesarte en los hombros, porque yo siempre amé verte volar. Sé que me quieres por eso quiero que me mires y me digas: Fue un gusto haber coincidido en este desastre de vida  Para yo decirte: Dos tormentas encajan a la perfección.
Volvamos a amarnos, a quemarnos, a comernos, a sentirnos. Y te diré bajito que valió la pena. Y no sabrás si pregunté o afirmé.