15 de abril de 2017

Por trece razones

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Hoy uso ropa interior negra de encaje con el único objetivo de saber que la estoy usando, y debajo de eso estoy totalmente desnuda. Tengo piel, kilómetros y kilómetros de piel para cubrir todos mis pensamientos como una envoltura de plástico, transparente y se ve lo que quedó de la noche anterior. A pesar de lo que puedas pensar mi piel es suave, lisa y fácil de herir pero eso no importa, ¿verdad? No les importa cuán suave es mi piel, sólo quieren saber qué hacen mis dedos en la oscuridad... ¿Y si lo único que hacen es abrir ventanas para que pueda ver la luz a través de las nubes? ¿Y si todo lo que buscan es un cuaderno para garabatear? Pero esa no es la historia que quieres.
Estás lamiendo tus labios y descubriendo tus dientes. 
Solo por una vez me gustaría ser la dirección en la que alguien más entra.
No necesito ser el agua en el pozo, no necesito ser el pozo, pero me gustaría no ser más el suelo. Me gustaría no ser la cosa que las personas cavan con sus manos en busca de algo que puedan poseer.
Algunas chicas se saben todas las letras de las canciones que cantan juntas, encuentran la armonía en sus risas... ¿Y si no puedo tararear de forma correcta? ¿Y si mis melodías son las que nadie escucha?
Algunas personas pueden reconocer un árbol y un patio y saber que llegaron a casa. Yo h
e estado buscando todas las señales de la calle y nada. 
¿Cuántas veces puedo caminar en círculos hasta que deje de buscar? ¿Cuánto falta para que me pierda para siempre? Debe ser posible nadar en el océano de la persona que amas sin ahogarte. Debe ser posible nadar sin convertirte en agua, pero sigo tragando lo que pensaba que era aire, sigo encontrando piedras amarradas a mis pies...

-Hannah Bakers, 
Por trece razones