12 de junio de 2017

Amor, o eso dicen

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Del amor no tengo ni idea pero mira, tengo mucho para ti. Tanto que duele. Duele querer(te) tanto.  Duele enamorarse día a día como me enamoro de ti. 
Empecé fijándome en las huellas que dejabas en la arena de mi corazón, ya que el anterior dueño lo dejó hecho trizas. Primero fueron huellas pasajeras, de hecho se borraban con una ráfaga de viento, pero luego esas huellas se volvieron más y más profundas, más y más imborrables hasta que prácticamente quedaron impresas. 
Me acostumbré a ti, a (con)vivir contigo, a tus besos y abrazos, a tus palabras, a tus susurros, a tus mensajes... Y eso fue lo que acabó de enamorarme.
La gente se tatúa cosas en la piel y yo... bueno, yo tengo un tatuaje en el corazón, más especial, más oculto, más secreto, más nuestro. No me dolió nada y en parte fue gracias a ti, por hacerlo todo tan bien, sin prisa, poco a poco, cuidando de esa niña a la que veías como tu vida.
Muchas parejas intentan (sobre)vivir a la vida, algunas incluso tienen que pisar dolor para conseguirlo, así que no sabes cuánto valoro cada cosa que has hecho (y haces) por mí, y de verdad, el orgullo que siento cada vez que escucho el ''¿no os habéis peleado? ¿no os habéis tomado un tiempo?'' es inmenso, pero no tanto como tú, en todos los sentidos.

«Aunque sus ojos no fueran azules, encontré mi cielo en ellos.»