30 de agosto de 2017

La mezcla perfecta

12:16 22 Comentarios
Dicen que el yin y el yang son dos fuerzas opuestas, complementarias. El yin representa la oscuridad, mientras que el yang es la luz. Una no puede existir sin la otra. Ahora mismo estarás pensando qué demonios tiene que ver esto con nosotros. Piénsalo. ¿Se te ocurre algo?
Nosotros dos tenemos dos formas de existir, parecidas al yin y el yang. Una de ellas es nuestra faceta más romántica, con sus caricias, sus abrazos, sus besos, sus te quiero y yo más susurrados al oído; mientras que la otra está compuesta por nuestra cara más salvaje, nuestras batallas por ver quién de los dos consigue conquistar la cama, las cuales siempre terminan en empate, declarándonos ambos vencedores y dándonos una tregua hasta la siguiente ocasión.
Estos dos estados conviven en el día a día, no pudiendo nunca ir en solitario. Si solo hubiese cariño, sería una amistad; y si solo hubiese sexo, un lío. Pero cuando ambas cosas se juntaron hace ya más de dos años, se empezó a formar este bonito desastre que a día de hoy sigue existiendo. Y espero que así siga siendo durante toda la vida, si es posible.
Porque amistades y líos hay muchos, pero amores como el tuyo solo uno.



Escrito por J.S.I

20 de agosto de 2017

Romper(nos)

21:52 24 Comentarios

Es tan bonito tener la suficiente confianza como para romperte con alguien...

Romper a reír, y que te duelan las mejillas, el único dolor por el que pagaría. Que la habitación se inunde con el sonido de tu risa, que se me achinen los ojos como tanto te gusta y que a ti te salgan esas arruguitas características tuyas cerca de los ojos.

Romper a llorar, sangrar salado, amargo, agrio. Desde siempre nos inculcan que llorar es algo feo, algo malo por lo que avergonzarse y ocultarse pero, ¿ por qué? ¿por qué cuando estamos felices podemos sonreír pero cuando estamos mal evitan que lloremos? ¿acaso no es un desahogo? Que como dice Irene X por la grietas también se respira y hay que romperse para coger aire. 

Romper a llorar, de emoción, como demostración a que no somos de piedra. Y que rabie de envidia la ciencia porque por mucho que avance nunca podrá crear sentimientos como los tuyos, y qué suerte.
Me encanta verte esa lagrimilla que se te escapa cada vez que te recuerdo cuánto te quiero. 

Romperse, en sí, de rabia, nostalgia, ira...Y que no importe si te ven débil porque quien realmente te quiere nunca, jamás, te hará daño.

Ven, dame la mano, vamos a demostrarle al mundo lo que es el verdadero amor.
Y si me sueltas... Que sea para abrazarme fuerte. 
Y recomponernos.

12 de agosto de 2017

En una habitación verde

10:46 19 Comentarios
Quien diga que en la cama no se puede hacer deporte, miente.
¿Cuándo se ha visto comenzar por el final? Revela toda la trama...
Bien, comencemos.
Dos personas cuerdas pierden la cabeza cuando se trata de hacer lo contrario a la guerra, entre otras cosas. Hay ropa por todos lados, menos en sus cuerpos. Llegan besos que aterrizan en el pelo, mejilla, labios y oh, cuello. 
Zona peligrosa. 
Un buen beso puede hacer que todo estalle. 
Y lo hace. 
Salen chispas, los cuerpos queman, cambian las miradas; ahora desprenden deseo. Es capaz de atravesarla con sus ojos color otoño como si fuesen balas, pero éstas no duelen...
A veces.
Y... Por fin se sienten. 
Enteros. 
Solo ella. 
Solo él. 
Nada ni nadie más importa. 

Susurros. Te quiero. Yo más. 

Se mueven.
Sudan.

Las manos enlazadas demostrando la complicidad, los gemidos como prueba de la pasión, éxtasis. Ambos se vacían y solo hay un testigo; la cama deshecha o lo que queda de ella. 
Hicieron arder el mundo solo como ellos sabían, que no quepa duda.
Quien diga que en la cama no se puede hacer deporte, miente.

4 de agosto de 2017

Bajo la limerencia

12:02 23 Comentarios


A veces no necesitas más que unas manos que te sujeten cuando, estando borracha, ves que todo te da vueltas. En mi defensa diré que fue un día de puta pena y para no romper con la tradición yo también ahogué mis penas en alcohol. 
Y tú mejor que nadie lo sabías.

Tampoco necesitas más que unos ojos que te desnudan con la mirada. Está muy infravalorado ese desnudo metafórico y para mí es, sin duda, el más importante. Y es que no todo el mundo está preparado para contar lo que se oculta tras unas cicatrices (visibles o no).

Ni más que una boca que mima tus labios. A mí me devuelves a la vida cada vez que siento los tuyos sobre los míos. 
Menuda droga, que mata a la vez que reanima. 

Ni más que una voz que calma, que reconforta. Que ayuda a poner las cosas en orden cuando todo se tambalea. 
Incluso tú.

A veces... 
Que coño, a quién pretendo engañar... Que contigo lo tengo todo y si te vas... Ya no quedará nada de mí. 

Escrito bajo los efectos de la limerencia.